sábado, 20 de noviembre de 2010

No tomo chelas

"No sé si chingarme dos pastillas o seguir tomando tequila" les dije a los dos tipos con quienes estaba en ese antrillo de mala muerte en la zona roja del centro histórico. Y es que me di cuenta de que en menos de cinco minutos la migraña iba a hacer su triunfal aparición. Es como si la muerte chiquita te avisara cuando piensa visitarte y tuvieras tiempo de decidir si esperarla o fugarte, dejarla plantada.

Me salí del lugar en el primer descuido, busqué mi mochila en la entrada y me tomé tres o cuatro pastillas, así, sin agua. Mientras esperaba el efecto decidí caminar por ese barrio bravo y algunas de sus callejuelas y plazas llenas de ebrios, chemos y suripantas. 

Atrás del popular teatro Blanquita había una fiesta callejera. Un par de jóvenes, de unos veinte años, me abordaron para pedirme un cigarro. No fumo, les dije. Cuando se empezaban a poner violentos, se acercó otro sujeto como de treinta años y los tranquilizó, diciéndoles que me conocía. 

"Este cabrón estuvo conmigo en Santana, cuando andaba en el gabacho" "¿Te acuerdas del tianguis de la pulga?" me preguntó y ya me estaba invitando una cerveza y me encaminaba a una mesa de la fiesta. "Acuérdate que no tomo chelas" le dije, "mejor dame tequila". 

Se puso a contar una serie de aventuras que ambos "vivimos" en un poblado llamado Santana. Por lo que me enteré, robamos vinaterías, gasolineras, lavamos carros, pintamos casas, peleamos con unos chinos y hasta estuvimos en la cárcel por andar ebrios en una camioneta. La aventura terminó cuando a él lo deportaron vía Tijuana. En ese punto yo tuve que improvisar una historia de mi espectacular huída de la migra y mi llegada a Los Angeles antes de mi regreso a Tenochtitlan.

Pernocté con esa banda y brindé con El Tepa, El Dandy, El Chiras, bailé con La Rita y con La Gina. Completé las historias que el Memo iniciaba de nuestras andanzas como mojados; y después de todo me lamenté no haber ido nunca al gabacho, y no conocer ese lugar llamado Santana donde debí hacer amistad con mi anfitrión.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La suma de tus miedos

"La suma de tus miedos siempre arrojará el mismo resultado: Fracaso".

"Por qué no decir simplemente las cosas tal cual, como las sientes, qué importa lo que diga, piense o concluya, ese es su asunto.  Total, el querer es una decisión personal en la que todo mundo pretende influir pero sólo uno tiene el poder de intensificarlo, o dosificarlo. Así que sé fuerte, sé valiente y dile el aprecio que le has dado a su ser. El valor que significa su compañía. No es porque ella no lo intuya, pero por qué dejar a su libre interpretación lo que puede ser una manifestación de principios. Te aseguro que por lo menos dejarás de sentirte aprisionado por un tumulto de pensamientos más desordenado que el cruce de reforma e insurgentes sin semáforo".

¡Qué insoportable es mi álter ego! cuando se pone a tirarme esos discursos como de prima buena onda. En esas ocasiones prefiero ver televisión, la mejor forma de matar a las ideas. Anteriormente lo callaba con tequila, así por lo menos decía cosas divertidas, pero últimamente, con el alcohol, se pone más insidioso, incontrolable; y suelta palabras que duelen, queman, agotan y hasta ha sido capaz de hacer que vuelva la migraña, de volverme humano. Independientemente de si sean ciertos o no sus enunciados, me encabrona que ahora se sienta el jefe, el que manda,  y que quiera vivir como real, como si no supiera que sólo es el producto de mis desvaríos mentales, un efecto de una causa retorcida. 

sábado, 6 de noviembre de 2010

Tan simple

Me gusta el tequila; el agua de naranja; el café negro, tibio, sin azúcar; la gelatina de naranja; los tamales de dulce; el arroz con plátano, tabasco, no frito, y el arroz con leche.  En materia de música prefiero el rock, en cualquiera de sus derivaciones. - Qué obsesión del  humano en clasificar todo: que el reino animal, vegetal, mineral; que los animales vertebrados e invertebrados; que los organismos unicelulares y policelulares; que el rock progresivo, heavy metal, trash metal, punk, ska y muchos etcéteras-. ¿Será que de verdad importa?

Prefiero trasladarme por mundos paralelos e inimaginables. Parir ideas por segundo y verlas madurar en casa de otro. Rompo con el esquema tradicional del llamado hombre mexicano. -Para la naturaleza no existen fronteras, jamás he visto a un agente de migración revisando los papeles de las (así clasificadas) mariposas monarca  cuando llegan a Michoacán y Estado de México, provenientes de Canada. Por tanto, como gran parte de las leyes de los humanos, califico de absurdo el tema de las nacionalidades- de verdad disfruto acariciar el cuerpo de una mujer, compartir nuestras energías y convertirlas en placer. Antes el suyo que el mío, no encuentro mayor placer que darlo.

Algunas veces juego el papel del abogado del diablo, sólo por contradecir. Por ejercitar las habilidades discursivas propias y ajenas. 

Aunque he leido cientos de libros, no suelo recordar el nombre de los autores, sólo sus ideas. Porque si, por deseo de algún Dios, se llega a publicar un libro de mi autoría, prefiero que mis ideas sean recordadas, discutidas, despedazadas; antes de que se concentren en el que esto escribe. Alguien tan simple, resumido en los tres párrafos anteriores.