domingo, 19 de diciembre de 2010

Un acto personalísimo

¿Tú entiendes por qué te escribo? Yo tampoco. Sólo sé que de vez en vez siento una multitud de ideas que deben salir de mi mente, de mi pensamiento, y creo que la única forma que conozco para drenar un poco el fluido mental es justamente escribir. Es un acto personalísimo e íntimo en que sale a relucir el estado anímico de uno, en que lo más complicado es evitar que se desborden los sentidos.

Lo que no podría explicar es por qué escribir para vos o de vos, y no de algo más o para alguien más. 

Existiendo miles de asuntos que se podrían abordar en un texto, por ejemplo la transformación de las células madre, o la explosión de estrellas lejanas, termino plasmando algo que debería decirte directamente y no esperar a que lo leas en un blog y que adivines que es para vos.

Tal vez la respuesta sea evidente y tú y yo la sepamos, tal vez más tú que yo, pues ambos estamos de acuerdo en que tu capacidad de deducción y de intuición es enormemente superior a la mía. Así que no creo necesario abundar al respecto.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Que las respuestas lleguen a ti

Hay preguntas que es mejor nunca hacerlas. Jamás se sabe si estaremos a gusto con el resultado. O es que esperamos recibir la respuesta que queremos escuchar y como eso no es siempre una opción factible, las frustraciones están a la orden del día.

A veces es preferible dejar que el tiempo y el espacio hagan posible que las respuestas lleguen a ti. Sin necesidad de buscarlas. Decía Paulo de Lanz que: "Un buscador sólo encuentra lo que busca, aunque un conocimiento mayor se muestre frente a él".

¿Volveremos a vernos? ¿Qué somos tú y yo? ¿Me extrañarás? ¿Estarás bien? ¿Qué piensas de mí?. Son preguntas que, por mi parte,  si me las hacen jamás les doy una respuesta, ¿Qué caso tiene?, nada cambiará el hecho de exteriorizar mi postura. Por tanto, no malgasto mi energía en expresar algo que, desmenuzarlo después, me llevará horas o días. Tal vez.

Asimismo te pido que si alguna vez te hago estas u otras preguntas similares, sólo ignórame. Deja que vuelva la cordura a mí y verás que no volverá el tema a relucir. Pues, por desgracia, no estoy excento a que en una de mis vueltas mi boca sea más rápida que mi cerebro y que me comporte visiblemente con estulticia. 

Creo que esos momentos tan oscuros no los podría describir mejor que Pink Floyd: "Day after day / love turns gray / Like the skin of a dying man / Night after night, we pretend its all right / But I have grown older and / You have grown colder and /Nothing is very much fun any more /And I can feel one of my turns coming on / I feel cold as razor blade / Tight as a tourniquet /Dry as a funeral drum / Run to the bedroom / In the suitcase on the left / You'll find my favorite axe / Don't look so frightened / This is just a passing phase / One of my bad days Would you like to watch T.V.? / Or get between the sheets? / Or contemplate the silent freeway? / Would you like something to eat? / Would you like to learn to fly? / Would you like to see me try?..."


jueves, 16 de diciembre de 2010

Navidades y años nuevos

¡Qué flojera las navidades y años nuevos!

Me fastidian los abrazos hipócritas y deseos sin fundamentos de la gente que ni siquiera se preocupa de fingir otro día del año que te aprecia. Repiten las mismas palabras en automático. Y a veces, por el alcohol o por el momento, hasta te brindan lo que puede llamarse una sonrisa. Por eso siempre he optado por desaparecer a la menor muestra de que iniciarán los desfiles para intercambio de parabienes en las comidas y reuniones oficiales.

Prefiero el anonimato de un salón de baile. Donde nadie te conoce y un día puedes ser doctor nefrólogo y al siguiente abogado. Y en donde un día conoces a una secretaria burócrata y al siguiente a la dueña de una fábrica de jabones. Donde los abrazos surgen de improviso y tal vez, si la suerte te sonríe, llegarán los besos, las caricias y más.

Al menos en tratándose de desconocidos, fingir no esta vetado. Sino que, por el contrario, resulta parte del acuerdo no verbal, creer la historia que el otro tenga a bien contar.

Por supuesto que a las personas que me importan y que amo las abrazo diariamente y también diariamente les doy pensamientos correctos, reconociéndolas como los seres buenos y perfectos que son. Sea navidad; año nuevo; reyes; viernes santo; sábado de gloria; pentecostés; o todos los santos.

Por eso, lo dije y lo repito.  ¡Qué flojera las navidades y años nuevos!