jueves, 29 de octubre de 2009

Primeros pasos

Cuando le dije a mi madre que dejaría la escuela cerró sus ojos, respiró profundamente, y casi estoy seguro, aguantó el llanto. De cualquier forma, la vocacional no era precisamente la mejor opción educativa. Al menos para mí. Nada tenía yo que hacer entre tornos, fresadoras y cepillos de codo. Por eso preferí ayudarle en su negocio, un enorme puesto ubicado en uno de los tianguis populares más grandes de la ciudad. Vendíamos martes, jueves y sábados. Teníamos que levantarnos entre las cuatro y las cinco de la mañana, pues de lo contrario era imposible llegar al lugar asignado. Nunca pensé que la ropa usada y las revistas atrasadas fueran un buen negocio. Lo mejor, las hijas de las comerciantes vecinas, un par de ellas bonitas y lanzadas. Siempre a escondidas, buscando un pretexto cualquiera para encontrarnos en el parque cercano, besarnos, tocarnos, explorarnos. Cosas de adolescentes.

martes, 6 de octubre de 2009

Compañera innombrable

Sombría soledad mecanizada
que elucubras ideas para anegarme,
la dicha desaparece en la nada
palabras sin sentido nacen al hablarme.

Fugaz y pendenciera viniste a mi lado,
absorbiste mi lucidez en un instante.
Necia compañera no me has abandonado
ni a pesar de mi esfuerzo por borrarte.

Entras fácil cual amante y nunca sales,
vociferas a mi lado omnipresente.
Alejaste la sonrisa y trajiste los males,
Hasta cuándo piensas seguir de frente.

No vaya a ser que te estaciones por siempre
sin importarte lugar ni tiempo o instantes.
No vaya a ser que un día me exaspere
y te rompa la madre con mis besos delirantes.

jueves, 1 de octubre de 2009

Sin tregua

Son ocho horas continuas sin tregua
guerra de egos intransigentes, duros,
cielo e infierno, puntos suspensivos.

Abrir tus alas y brillar tu entorno
deslumbrar con tus tonos morados,
atraer con tu aroma impecable

Burlar las redes que tiendo
cazador cazado, caza prohibida
presa que apresa a su perseguidor

Mirada profunda, triste y profunda
prácticas intencionales inmorales
rastro de ti, rastro de fuego, rastro.

Látigo que acaricia, que invade, que suena
aire caliente, brisa salada, risa y llanto
padre sin hombre, sin hijo, sin rostro.